jueves, 11 de agosto de 2016
El Castellano. Origen y Evolución
Lenguas Primitivas de la Península
Los primeros habitantes de la Península Ibérica de los que se tiene noticia, eran pueblos de diversas procedencias, que hablaron lenguas también diversas célticas, ligures, ibéricas, etc.; pero el conocimiento que tenemos de ellas es muy escaso y confuso. En algunas zonas del Sur de Levante, donde los fenicios (desde el Siglo XI A.E.) y los griegos (desde el VII A.E.) fundaron una serie de colonias, fueron habladas las lenguas de estos pueblos.
En el Siglo VII A.E. un nuevo pueblo fenicio, el de la ciudad de Cartago (en el Norte de África), tras establecer una colonia en la isla de Ibiza, inició una larga dominación en el Sur de la Península. Esta dominación, cuando los cartagineses lucharon contra los romanos y fueron vencidos por ellos, trajo como consecuencia un acontecimiento de importancia fundamental para la futura nación española: La presencia, en el sueloibérico, del pueblo, la cultura y la lengua de Roma. La Península Ibérica fue romana desde finales del Siglo II A.E. hasta los comienzos del V D.E. Tan honda fue la huella que en esta tierra dejó la civilización romana, que no sólo quedó casi totalmente olvidado lo anterior, sino que quedó definitivamente marcado por ella todo lo que vino después.
De todas las lenguas que existían el la Península antes de la dominación romana y que por ello llamamos prerromanas sólo una quedó en pie y ha llegado viva hasta nuestros días: El euskera. El vascuence no ha dejado de influir algo sobre la lengua castellana. Algunos rasgos fonéticos y algunos elementos morfológicos de ésta parecen ser de origen vasco; en el vocabulario se señalan algunos vasquismos. También de las lenguas desaparecidas han quedado reliquias aisladas dentro del vocabulario español. Algunas de las palabras que se suelen citar como vasquismos pudieran proceder realmente de esas lenguas de donde pasaran juntamente al euskera y al castellano. Donde más abundante es el recuerdo de aquellas viejas lenguas es en los nombres fósiles de la Geografía. También infinidad de comarcas y regiones han conservado a través de más de dos mil años los nombres que ya tenían cuando empezó a existir en la historia esta Península, como los fenicios Cádiz y Málaga, y los celtas Sigüenza y Segovia.
video acerca del Origen de la lengua castellana.
miércoles, 10 de agosto de 2016

El beso de Klimt es, probablemente, la obra más conocida del pintor austriaco. El último cuadro de su gran etapa dorada. Gustav Klimt (1862-1918) lo creó a sus 45 años en su estudio donde las modelos deambulaban desnudas.
El cuadro, que tiene unas dimensiones de 180 x 180 centímetros, está hecho en su mayoría de pan de oro y pertenece a la Colección Nacional de Viena. De hecho, actualmente se encuentra en la Österreichische Galerie Belvedere de Viena (Austria).
El beso de Gustav Klimt
Lo cierto es que el nombre original de la obra más icónica de Klimt no era El beso, sino Los amantes (1907-08). Fue así como presentó por primera vez su pintura en una exposición en la capital austriaca. El beso de Klimt fue recibido con tanto entusiasmo que, de inmediato, encontró un comprador. Sin embargo, no ocurría lo mismo con el resto de sus obras, tachadas de "pornográficas" al considerarlas "excesivamente pervertidas".
El beso de Klimt representa el "sentimiento", la fusión entre el hombre y la mujer; la pérdida de uno mismo que los amantes sienten.
El color dorado es el que se encarga de unirles en un ambiente sagrado. Los amantes representan la conexión de energías opuestas y solo tienen de base una especie de pradera llena de flores de la madre naturaleza que ahonda aún más en el simbolismo del amor.
El prado florido de El beso
La obra en sí es sencilla. En ella solo hay dos figuras humanas, juntas y semi-abrazándose. Y es que ella trata de apartarse, aunque finalmente se deja llevar en el abrazo con los ojos cerrados y con el cuerpo sin resistencia. La decoración de sus capas es diferente. Una capa de ajedrez blanco y negro para el hombre y otra de círculos de colores y flores para la mujer.
La mujer se deja llevar con los ojos cerrados
Como toda buena obra de arte, este espectacular cuadro encierra algunos símbolos cifrados. Se comenta que el jardín sobre el cual están los personajes representa la fertilidad. Pero hay más cosas, como por ejemplo el acantilado, que representa el continuo peligro de enamorarse. No obstante, el hecho objetivo es que se trata de un beso no correspondido ya que la figura femenina de El beso no está entregada en cuerpo y alma a la figura masculina. Aún así es evidente que una parte de la mujer cae
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